SPAN-683 Lecture Notes - Lecture 1: Werra, Conjunto, Peninsulars

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21 Apr 2016
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Historia del idioma español
La historia del idioma español usualmente se remonta al período prerromano, ya que es
posible que las lenguas prerromanas de la península ejercieran influencia en el latín
hispánico que conferiría a las lenguas romances peninsulares varias de sus características.
La historia del español se suele dividir convencionalmente en tres periodos: español
medieval, español medio y español moderno.
El español o castellano es una lengua romance, derivada del latín vulgar, que pertenece a la
subfamilia itálica dentro del conjunto indoeuropeo. Es la principal lengua en España y 20
países americanos, y es oficial también en Guinea Ecuatorial. Es también llamada
castellano, por tener su origen en el reino medieval de Castilla.
Historia de la lengua
Aportes prerromanos
Los aportes prerromanos a la lengua española (los anteriores al latín, o sea, a la conquista
romana y romanización que comienza en el siglo III a. C. y no se completa hasta el siglo
I a. C. –en algunas zonas con poca efectividad–) son los correspondientes a las lenguas de
los pueblos indígenas de la península ibérica (pueblos celtas en la Meseta, el norte y el
oeste, pueblos iberos en la zona este y sur, celtíberos en la zona intermedia, los enigmáticos
tartesios en la zona suroeste), entre las que estaba la antecesora del idioma vasco
(perteneciente a un grupo no indoeuropeo, relacionado por tanto con las lenguas iberas y no
con las lenguas célticas); y las de los pueblos colonizadores (fenicios y cartagineses, que
hablaban una lengua semítica, y griegos).
Latín hispánico
A partir del siglo III a. C., se produce la romanización de la Península, proceso que se
alargará hasta finales del siglo I a. C. Este proceso afectará a muchos ámbitos de la vida
peninsular, incluido el lingüístico. Las lenguas prerromanas decaen en su uso y se limitan
cada vez más a las áreas rurales. Inicialmente, se da un extensivo bilingüismo en los
principales centros de ocupación romanos, y posteriormente las lenguas indígenas quedan
limitadas a las regiones más aisladas. Así en el uso público son sustituidas por el latín, que
es la lengua administrativa del Imperio romano. Es curioso notar que en el caso del Vasco,
hay escasez de topónimos presentes antes del siglo I a. C. y éstos se van haciendo más
frecuentes, lo cual sugiere que pudo haber una migración limitada desde Aquitania durante
ese período, hasta por lo menos el siglo VII d. C.
Castellano medieval
El castellano medieval comprende el período desde los primeros textos en el siglo X hasta
el inicio del reajuste del sistema consonántico hacia el siglo XIV. El castellano medieval de
los siglos IX al XIII se encontraba en situación de transición entre los finales del latín tardío
y los comienzos del español medio (siglo XV). El español medieval está más cerca en
ciertos aspectos de otras lenguas romances de la península que el español moderno.
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Las estimaciones glotocronológicas apuntan que la diversificación de latín empieza a ser
notoria a partir del siglo III o IV d. C. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el
siglo V, el latín vulgar evoluciona progresivamente en toda la Europa latina
diversificándose. En ese mismo siglo, se producen las invasiones bárbaras, lo cual va a
permitir la incorporación al español de algunos vocablos germánicos, junto con los que ya
habían entrado anteriormente en el latín vulgar. Destacan los relacionados con las
contiendas como guerra (werra), o yelmo (helm). Algunos nombres propios también
derivan de las lenguas germánicas; es el caso de Álvaro (de all 'todo' y wars 'prevenido') o
Fernando (de frithu 'pacífico' y nanth 'atrevido'). Las sucesivas transformaciones
fonológicas y gramaticales llevarían a la emergencia de las lenguas romances como lenguas
con dificultades para la inteligibilidad mutua entre el siglo VI y IX d. C. Dicha evolución
va a originar la aparición de las diversas lenguas romances.
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Alfonso X el Sabio, institucionalizó las Escuelas de traductores de Toledo. De ellas surgió
una forma estandarizada de castellano medieval, conocida como castellano alfonsino que el
propio rey usó en sus obras. Entre los méritos de Alfonso X se cuenta la redacción de obras
científicas e historiográficas (El Lapidario, Las Siete Partidas, General Estoria y la
Primera Crónica) en lengua castellana en lugar de en latín como había sido costumbre.
Alfonso X elevó el prestigio del uso del castellano escrito dentro de su corte y por todo el
territorio en el que se hablaba castellano en lugares diversos de España.
Español áurico y moderno
El español áurico o español medio es el estadio de la lengua que constituye la transición del
castellano medieval al español moderno. La fase inicial del español áurico está
caracterizada por la pérdida del contraste entre fricativas sordas y sonoras, pero conserva
aún la distinción entre las sibilantes sordas / š/  que en español peninsular dieron origen a
/θ s x/. Sin embargo debido a la confusión que se producía entre ambos fonemas en algunas
zonas de la península, especialmente en el sur, y su posterior influencia en las colonias
asentadas en América; la / /  se acabarían fusionando en /s/ en diversas zonas del sur de
la península, las Islas Canarias e Hispanoamérica.
 
El castellano medieval, con sus influencias prerromanas, se expandió al sur de la península
a medida que avanzaba la Reconquista. A finales del siglo XV, coincidiendo con la unión
política de los reinos de Castilla y Aragón, la toma de Granada y el descubrimiento de
América, Antonio de Nebrija publica en Salamanca su Gramática castellana, el estudio
gramatical no relacionado al latín, siendo el primer tratado de gramática de la lengua
castellana (y de la lengua moderna en general).