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Chapter 4

BIOL 1320 Chapter Notes - Chapter 4: El Sistema, La Sociedad, Los Mismos


Department
Biology
Course Code
BIOL 1320
Professor
Lowell
Chapter
4

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Revista Electrónica de Enseñanza de las Ciencias Vol. 6, Nº3, 562-576 (2007)
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Las TIC en la enseñanza de la Biología en la
educación secundaria: los laboratorios virtuales
Marta López García1 y Juan Gabriel Morcillo Ortega2
1IES Luis García-Berlanga. E-mail: martalogar@mi.madritel.es
2Facultad de Educación. Universidad Complutense. E-mail: morcillo@edu.ucm.es
Resumen: La integración de las TIC en las asignaturas de ciencias
adolece de falta de materiales concebidos para desarrollar el trabajo
práctico con los alumnos. Los laboratorios virtuales constituyen un recurso
que permite simular las condiciones de trabajo de un laboratorio presencial
superando algunas de las limitaciones de estas actividades y propiciando
nuevos enfoques. Los ejemplos recopilados en este artículo pretenden
mostrar algunas de sus posibilidades.
Palabras clave: laboratorio virtual, enseñanza secundaria, actividades
de biología, actividades con TIC
Title: ICT in biology teaching in secondary education: virtual labs
Abstract: The process of integrating ICT in sciences curricula suffers
from a lack of proper materials developed for practical work with pupils.
Virtual laboratories are a resource that can simulate the actual working
conditions of real laboratories, thus overcoming some of said laboratories’
limitations and offering new approaches to researchers. Examples described
in this paper intend to show some of their possibilities.
Key words: virtual laboratory, secondary teaching, biology activities, ICT
activities
Incorporación de las TIC a la enseñanza
Uno de los rasgos que, indudablemente, va a caracterizar a las
sociedades del S. XXI, es la incorporación plena de las TIC tanto al campo
profesional como al personal. El ámbito educativo no sólo no puede
sustraerse a esta realidad, sino que tiene ante sí el reto de hacer frente a
las desigualdades sociales que se manifiestan en el acceso a la utilización de
estas tecnologías y la alfabetización digital, hasta el punto de que “uno de
los indicadores de calidad de la educación en los países desarrollados
tecnológicamente debe ser la forma en que la escuela aborda y reduce la
creciente brecha digital, o división social entre quienes saben y no saben
utilizar las nuevas tecnologías para mejorar sus relaciones sociales y
laborales” (Bautista, 2004). La sociedad necesita, cada vez más, gente
preparada con competencias en el manejo de las TIC dentro de los distintos
ámbitos profesionales y una ciudadanía igualmente preparada y
familiarizada con la utilización de unas tecnologías que ya son necesarias
para desenvolverse en sociedad. Es por tanto preciso que desde los centros
educativos se facilite el acceso a unas herramientas indispensables para que

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los estudiantes desarrollen las competencias necesarias para integrarse en
un ambiente tecnológico cambiante.
La actitud de los profesores hacia la incorporación de estas tecnologías en
el aula es bastante positiva como revelan numerosos estudios (Rodríguez,
2000; Carballo y Fernández, 2005; Orellana et al., 2004; Canales 2005),
según los cuales el interés, la motivación y la valoración de la necesidad de
actualización profesional en este campo son altos por parte de un
porcentaje elevado de profesores. Esta circunstancia se corrobora también
en estudios de ámbito europeo: el informe de la Comisión Europea de 2006
(European Commission, 2006) pone de manifiesto que el 80% de los
profesores consideran provechoso el uso de las TIC por los alumnos,
especialmente a la hora de practicar y hacer ejercicios, mientras que un
quinto de los profesores europeos no ven ventajas en su utilización para la
docencia.
Sin embargo, cuando analizamos los estudios sobre la utilización de las
TIC que se están llevando a cabo realmente en las aulas, encontramos que
la incorporación de estas tecnologías a la práctica docente habitual está
lejos de ser una realidad. Una reciente revisión de las líneas de
investigación sobre la integración de las TIC en el sistema escolar (Area,
2005) analiza algunos de estos estudios, encontrando que aún no permiten
“comprender qué sucede cuando los ordenadores entran en las escuelas, las
causas de la resistencia del profesorado a integrar las tecnologías en su
práctica docente o cómo implementar exitosamente estrategias de
incorporación escolar de las TIC en un determinado contexto regional o
nacional” para concluir que, a pesar de casi dos décadas de esfuerzos
continuados y de proyectos impulsados institucionalmente por las distintas
administraciones educativas para la incorporación de las TIC a la
enseñanza, todavía su uso no se ha generalizado ni se ha convertido en una
práctica integrada en los centros escolares.
Indudablemente, la incorporación de estas tecnologías en las clases
supone un desafío para el profesorado que encuentra numerosas barreras
para su utilización en el aula. Estudios realizados con el fin de analizar las
dificultades para la plena incorporación de las TIC en el aula en distintas
comunidades autónomas (PROFORTIC, 2005; Bo y Sáez, 2005; Fuentes et
al., 2005; ISEI-IVEI, 2004) coinciden en señalar, como principales
obstáculos percibidos por los profesores: la escasez de recursos, la falta de
formación del profesorado, la falta de materiales y modelos curriculares y la
falta de tiempo y de motivación. Conclusiones parecidas se obtienen de
estudios realizados a nivel europeo (BECTA, 2004), según los cuales las
barreras para la integración de las TIC en la enseñanza estriban
fundamentalmente en la dificultad de acceso a los recursos, la falta de
competencia técnica y pedagógica, la falta de materiales curriculares, la
falta de apoyo técnico y formativo, la falta de tiempo y la resistencia del
profesorado a dicha integración. Estudios similares en Estados Unidos (Lara,
2006) identifican el acceso al hardware, la conexión a Internet, la
disponibilidad de software y la formación del profesorado como los cuatro
pilares básicos para la integración de la TIC en el aula.
Por otro lado, algunas voces (Pérez Moreno, 2003; Area, 2005)
advierten sobre la implantación improvisada de las TIC en los centros sin

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haber valorado previamente las características que esta debería tener en
función de las necesidades educativas de los alumnos y sobre la falta de
estudios que permitan identificar las claves de las innovaciones tecnológicas
exitosas en la enseñanza. La sensación de que la aplicación de las TIC
sucede más en el terreno de la comunicación y la información que del
conocimiento y la formación está bastante extendida, aunque parezca un
poco excesivo afirmar que “la aplicación de las TIC carece de un objetivo
pedagógico y didáctico específico” (Pérez Moreno, 2003).
Sin hacer una generalización de lo que, efectivamente, pudiera darse
puntualmente en alguna ocasión, sí parece cierto que faltan estudios que
revelen cuáles son las necesidades específicas de las escuelas respecto a las
TIC. No se trata de que los profesores, presionados por una situación
impuesta, se afanen en buscar “alguna utilidad” de las TIC en su docencia,
tratando para ello de abrir espacios dentro de la rígida organización escolar.
Es decir, no se trata de que las escuelas se adapten a las TIC, sino al revés.
La plena integración curricular de las TIC pasa por identificar contextos
adecuados en los que estas tecnologías vengan a resolver problemas o
carencias del sistema tradicional de enseñanza y por analizar nuevos
enfoques didácticos, propiciados por los nuevos ambientes de aprendizaje,
que redunden en una mejora contrastada de la calidad de la enseñanza, sin
que pueda percibirse que sacrificamos la pedagogía en favor de la
tecnología. Sólo con el convencimiento de la existencia de beneficios
pedagógicos podemos esperar una participación decidida del profesorado en
una empresa, el cambio metodológico, que, no lo obviemos, exige una gran
dedicación personal.
Como afirma Area (2003), las redes telemáticas deberían ser “un factor
que ayude a construir y desarrollar un modelo de enseñanza más flexible,
donde prime más la actividad y la construcción del conocimiento por parte
del alumnado a través de una gama variada de recursos que a la mera
recepción pasiva del conocimiento a través de unos apuntes y/o libros”,
tarea que va más allá de ampliar las fuentes de información para la
realización de trabajos con los alumnos o presentar los contenidos
tradicionales bajo formatos digitales, eso sí, más novedosos.
Las TIC en la enseñanza de las ciencias
Internet se ha convertido en el soporte técnico imprescindible para el
desarrollo de nuevos modelos de enseñanza a la vez que en una potente
herramienta didáctica que permite el acceso a una cantidad ingente de
información y abre nuevos canales de comunicación rompiendo, como se ha
dicho tantas veces, barreras temporales y espaciales. Según el mencionado
informe de la Comisión Europea (European Commission, 2006), el material
del que se sirven los profesores para utilizar en sus clases procede
fundamentalmente de Internet en un 83%, alcanzando un 94% en Reino
Unido, lo que probablemente constituye, como se apunta en el informe, un
indicador del predominio de recursos disponibles en lengua inglesa.
Ciertamente existen cada vez más portales educativos en Internet en los
que podemos encontrar recursos didácticos para el aula, pero aún son
insuficientes (sobre todo en español) y, en la mayoría de los casos, estos
recursos constituyen documentos o actividades encaminadas a la búsqueda
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